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Uber

Uber vs Confenatach: La lucha de David vs Goliat tras el volante en Chile

Si hay una empresa que está de boca en boca y continua siendo noticia mundial gracias al ritmo vertiginoso con el que está creciendo; es Uber.



 

La idea que nació de la simple analogía de ordenar taxis mediante una app como si de un delivery de comida se tratara, ha recorrido un largo trecho desde París, 2008; y pareciera que en sus planes inmediatos no figura reducir la velocidad… ni llegar a destino final.

 

Con un concepto bastante sencillo que atrapa y hace las mieles de sus usuarios; Uber ha sabido manejar muy bien sus elementos diferenciadores para ganarse la preferencia de sus clientes y así, procurarse un puesto único entre las compañías de servicio.

 

Y en nuestros tiempos cuando todo pareciera estar resuelto e inventado, Uber ha logrado lo impensable: Reinventar el servicio de taxi hasta hacerlo una empresa global que genera altísimos beneficios económicos dondequiera que llega. Tal como reza en su sitio oficial, han recorrido un largo camino en poco tiempo, y tienen mucho más por hacer.

 

Desde este punto de vista, Uber es sin duda un gigante con todas sus letras. Un Goliat. Como ya conocemos la historia, esperamos un David que logre ponerlo de rodillas. Y quien lo enfrenta, lo hace con todas las de la ley, literalmente hablando.

 

Sin embargo, es necesario analizar si realmente Uber es el Goliat en esta historia… o si por el contrario, es el David que se enfrenta a un bloque unificado en la tradición de las líneas de taxi con largo arraigo en Chile.  

 

Veamos por qué, si bien Uber es tremendamente apreciado y demandado por sus usuarios en Chile; consigue tanta oposición entre factores del gremio de taxistas que, además, están férreamente apoyados por las leyes.

 

¿Qué ofrece Uber?

 

En primera instancia, es bueno destacar que la propuesta de Uber no es exclusiva:  Ya existen en Chile propuestas de servicio similares que apuntan a la libre competencia. 

 

Entonces, Uber no representa un monopolio que viene a imponerse en el mercado ni a desplazar de plano al ya existente.

 

Además; Uber es una alternativa de servicios de taxi suplida principalmente por personas usualmente marginadas por los mercados laborales (amas de casa; jóvenes sin experiencia laboral; personas de la 3era edad; personas con discapacidades no limitantes; etc.). La oferta incluye horarios de trabajo flexible con atractivo económico; lo cual es todo un sueño para personas con escasos recursos y poco -o nulo- acceso a las oportunidades laborales.

 

Asimismo; destaca el buen estado de sus unidades que además, son ecológicas y ofrecen opciones para satisfacer demandas especiales. Por otra parte; los usuarios prefieren Uber principalmente por la transparencia de tarifas y por el cuido en el servicio. En este sentido, los usuarios valoran como una forma de cortesía, respeto y buen trato.

 

En otras palabras; ya el usuario sabe cuánto va a pagar y se ahorra el incómodo tira y afloja con un conductor que modifica la tarifa dependiendo del clima; hora; trayecto y humor. Además, el usuario sencillamente ordena su taxi desde su celular y paga cómodamente por un servicio que incluye todo: Respeto; seguridad; tranquilidad y puntualidad.

 

Por último, los conductores de Uber pagan obligatoriamente impuestos como el IVA y por el combustible específico que utilizan las unidades; lo cual implica que retribuyen dinero al Estado. 

 

¿Qué ofrecen los taxis tradicionales?

 

Por su parte, los taxis tradicionales ofrecen servicio de puerta a puerta a libre demanda y disposición, como siempre se ha hecho. Para contratar un servicio de taxi tradicional, basta con salir a la calle y estirar la mano.

 

Al tener tanto tiempo en el mercado chileno, ya su parque vehicular muestra señales de desgaste. Esta misma analogía puede extenderse a la actitud de sus conductores; quienes en la familiaridad de su oficio se han distendido tanto en las formas que incurren en faltas básicas que no pasan desapercibidas por los usuarios.

 

En otro orden de ideas relacionadas con el mismo factor tiempo; este también ha sido decisivo para permitir a los conductores agruparse en gremios y corporaciones; y así, han sentado los cimientos del monopolio tras el volante (Confederación de Taxis de Chile – Confenatach)… y están dispuestos a defender su posición hasta sus últimas consecuencias. De allí la presión para restringir la entrada de nuevas alternativas en servicios de taxi; especialmente si representan una disminución considerable de sus ganancias.

 

Asimismo, el tiempo y la tradición colocan a los taxistas clásicos -o no Uber- en franca ventaja respecto a la presión legal y social que ejercen sobre las cúpulas regulatorias de servicios. En este sentido, nunca es bueno subestimar el poder de los individuos organizados en un bien común… aunque en este caso, las energías vayan enfiladas contra la cara nueva de la cuadra.

 

Uber vs. Cofenatach

 

El servicio de taxis en Chile lo rige la Secretaría Regional Ministerial de Transporte y Telecomunicaciones (Seremitt) de Chile; sistema autónomo subdividido en tres grandes bloques (Norte, Centro, Sur). Cada uno se encarga de velar por el cumplimiento de pautas y normas locales por sectores administrativos y económicos.

 

En otras palabras, cada región maneja un compendio distinto de normas aplicadas a los mismos sujetos; y en este caso particular, al servicio de taxi. Ya por esta parte, Uber consigue el primer lomo de toro del camino.

 

Adicionalmente a las normativas regionales, se le suma el marco legal global que rige la materia en Chile… es allí donde los ambiciosos alcances de Uber realmente comienzan a quedarse sin bencina. Y es que su propuesta de servicio recibió tanta atención y buena acogida que la hicieron centro de todas las buenas miradas, excepto la de transportistas y Gobierno; que hasta hace muy poco, consideraban que Uber operaba en territorio chileno de manera ilegal.

 

Por esta razón su buen nombre se encuentra ligado a una ley que todavía sigue en discusión, para despecho propio.

 

La Ley Uber

 

En principio, La Ley Uber aspira regular los mecanismos para utilizar aplicaciones móviles con fines de transporte. Entonces, de pronto y de un plumazo, las aplicaciones que garantizan principalmente a Uber (y a empresas con similar formato de operaciones) la clave de todas sus operaciones; se verían forzadas a cancelar aranceles por precisamente, ser empleadas para prestar un buen servicio.

 

Entonces, la ley se centra principalmente en el uso de plataformas digitales. Sin embargo, los representantes del gremio de transportistas aprovechan el viaje a dedo para introducir otros aspectos que han levantado cejas.

 

Uno de ellos es la creación de un polémico fondo; o tributo; o gravamen (aún no se define la figura definitiva); que no es más que la cancelación de aranceles adicionales por conceptos tan abstractos como la congestión de las vías de transporte. Sin embargo, lo más polémico del fondo, es el destino que aspira dársele:

 

Los recursos de este fondo serán destinados al gremio de taxistas, para renovar vehículos, incorporar tecnologías e incluso retribuir el gasto por permisos de taxis que cuestan en torno a $10 millones, por el congelamiento del parque.1

 

Asimismo, la Ley Uber también contempla la imposición de nuevos requerimientos para la empresa; como el uso de automóviles de alto estándar; el tipo de licencias y la modalidad de pago de dichos aranceles a ser cancelados. Igualmente incluye un abanico de multas cuyo funcionamiento y aplicación siguen siendo oscuros.

 

Contrariamente, queda claro que ese fondo se aplicará en detrimento de Uber y empresas similares para financiar a los taxistas tradicionales; quienes a su vez perciben que dicho fondo es una compensación justa por “competencia desleal”.  

 

Por razones como estas, a la única certeza que se ha llegado por unanimidad respecto a la Ley Uber, es en la necesidad de avanzar.



 

El peso de los usuarios

 

Grosso modo, los usuarios tienen bastante claro los planteamientos y alcances del proyecto de ley:

 

Carlos Astudillo Jamett

A ver si entiendo. Creo una app que mejora la calidad de servicio en la venta de pan en Chile, incluso la gente compra mi pan aunk sea un poco más caro, entonces el gobierno decide regular la app y parte de la carga tributaria que yo pago va directo a las panaderías para que se remodelen (sic)

 

Gonzalo Pinto-Agüero

Prácticamente ninguna de las medidas parece tener sentido. El sistema UBER simplemente es tremendamente eficiente, ¿porque debemos gravar la eficiencia con impuestos? (sic)

 

Raimundo Lira

Exigirle un auto de alto standard a los Uber y no a los taxistas es como quitarle los patines al que corre más rapido. (sic) (…)2

 

Si bien hasta la fecha los usuarios quedan aparentemente por fuera en las consideraciones del gremio de transportistas y su presión ante el Congreso; definitivamente pueden ser la piedra en la honda que ponga de rodillas al Goliat de esta historia… quien finalmente, podemos apreciar que no es Uber.

 

Incluso sin ser reconocida legalmente; Uber ha demostrado tener calificaciones de sobra para competir y marcar pauta en el negocio de taxis en Chile. Su clase y buen servicio han logrado mermar en pocos años la exclusividad de la que por demasiado tiempo disfrutaron los taxistas tradicionales; y que erróneamente dieron por sentada.

  

¿Habrá punto de equilibrio?

 

 

 

Como profesional del derecho, los razonamientos me llevan a evaluar las demandas de las partes. Así pues, los taxistas tradicionales solicitan:

  

 

  1. Compensación de lo que estiman como pérdidas esgrimiendo una presunta competencia desleal.
  2. Que los Uber Socios tengan licencias tipo A y vehículos de primera línea para ser aceptados como parte del gremio.
  3. La cancelación obligatoria de cuotas por utilizar y ocupar las vías de transporte.
  4. El pago de impuestos adicionales por utilizar plataformas tecnológicas.

 

Por su parte, los Uber Socios demandan una sola cosa: Que la Ley Uber sea aplicada en igualdad de condiciones a los taxistas tradicionales. Eso, y que le permitan a los usuarios contar con más y mejores opciones para elegir un servicio que, por cierto, no les es gratuito.

 

El psicólogo Malcom Gladwell nos regala una perla de sabiduría que bien ilustra el análisis: Si el más fuerte gana todas las batallas, no hay ninguna esperanza para el resto de nosotros, ¿verdad? Queda ver en el tiempo si Uber termina siendo el David que los chilenos esperamos.

 

Fuentes:

1. y 2. Emol.com – http://www.emol.com/noticias/Nacional/2016/10/26/828326/Ley-Uber-incluye-creacion-de-polemico-fondo-que-beneficia-al-gremio-de-taxistas.html

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